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Los terrenos que se extienden al oriente, hacia la parte montañosa del municipio, forman la llama­da "Comunidad de Díaz y Hato Grande", pro­piedad que fue de don Joaquín Díaz García, nacido en 1741, establecido allí a fines del siglo. XVIII, quien los adquirió dentro de la sociedad conyugal con doña María de Aya, así: "Hato Grande" de don Blas de Herrera, y "Díaz" por adjudicación como bien realengo por real cédula de 1785. Del primero vendió por escritura de 20 de enero de 1775 un globo de tierra a Juan de Herrera y Ambrosio Caicedo, que vino a formar la "Comunidad de San Miguel"; y en 1778 vendió otro a José Godoy, que luego cons­tituyó la "Comunidad del Quemado". Deducidas estas ventas el latifundio de don Joaquín quedó reducido a 30.000 fanegadas, que al morir here­daron sus nueve hijos sobrevivientes, quienes como tradentes de su dominio dieron lugar a un pleito que se prolonga hasta nuestros días.

En memorial de 3 de junio de 1918 suscrito en Fusagasugá decían los "accionados" o comuneros que el terreno fue comprado por Joaquín Díaz García en el juicio de partición que en el juzgado 1 Civil del Circuito, y que el admi­nistrador Jeremías Cruz y otros colonos han denunciado esos terrenos como baldíos contra lo cual protestan, pues los firmantes son colonos allí desde hace más de treinta años.

En el mapa de Cundinamarca de 1858, elabora­do por la comisión Corográfica, se determina un sitio denominado El Hato, entre el río Gua­vio al norte y la Quebrada Honda al sur, sobre el camino de Fusagasugá a Pandi, del cual parte otro camino que siguiendo por la 'izquierda del río Cuja desciende a "Boquerón", punto de confluencia con el Sumapaz. Esto indica que en ese año existía caserío.

Por entonces se llamaba "Hato de Fusagasugá", señal de dependencia de este municipio, hacien­do referencia, quizás, a que sus antiguos pobla­dores fueron vecinos de Nuestra Señora de Alta­gracia, ciudad fundada no lejos, sobre la meseta de Batán, quienes luego al desaparecer ésta, a mediados del siglo XVIII fundaron la parroquia de blancos de Fusagasuga.

Se refiere en monografías municipales que en este lugar, llamado también "Hato Grande", en fecha no precisada, se estableció el colono Fermín Rodríguez con su esposa Tránsito Ro­dríguez y su hijo el Coronel Vicente Rodríguez, oriundos de Guasca, de donde emigraron a causa de las guerras civiles. Tras de ellos vinieron otros, atraídos por la riqueza maderera dé sus bosques y la exuberancia de la campiña.

Pero fue el principal poblador Don Vicente Ro­dríguez, quien se hizo o quedó dueño de estas tierras. Luego figuran José María Lozano Fresne­da, Hermenegildo Fresneda, Ramón Ortiz, Agustín Pabón, Wenceslao Herrera, Indalecio Herrera, Rafael Caicedo, Librado Díaz, León Herrera, Miguel Manrique, Bonifacio Rojas, José Pabón, Rafael Wilches y Ricardo Villama­rín, algunos de estos procedentes de la misma región de Sumapaz.

La csa de Don Vicente Rodríguez fue la primera del Caserío; estaba situada en el costado suroeste de la actual plaza y se llamó “Caseteja”. Allí se fue formando poblado, en torno al lote por aquel cedido para plaza de mercado y la capilla que a un tiempo se levantaba. Además donó terreno para la casa cural.

Poco después hicieron la suya Hermenegildo Fresneda, José María Lozano Fresneda, Rafael Wilches y Miguel Manrique, y se estableció una autoridad civil en cabeza de un "Comisario Ma­yor" que ejerció funciones de policía, dependiente de Fusagasugá, cargo que desempeño Rafael Wilches.

Ya tendría alguna población cuando el 22 de octubre de 1870 se erigió en Viceparroquia, con el nombre de Arbeláez en homenaje al arzobispo Vicente Arbeláez.

El 1º de mayo de 1881 el Comisario Wilches convocó al vecindario para decidir sobre la com­pra de un lote en el costado de la plaza, de propiedad de Heliodoro Herrera, y construcción en él de la casa consistorial y escuela, lo cual fue aprobado según acta de la fecha firmada por Wil­ches, Carlos Caicedo, Nepomuceno Herrera, Da­niel Ortiz, José Torres, José María Lozano Fres­neda, Juan Caicedo, Indalecio Cruz, Miguel Qice­lis, Alejandro M. Estrada, Juan Herrera L., patri­cio Pérez, Ramón Rodríguez R, Francisco Rodríguez, Gregario Wilches, Eufrasio Casas, Arturo María Díaz, Ramón Herrera, Gabriel Caicedo, Trinidad Casas, Anselmo Sierra, Serafín Ard¡la y Francisco Díaz D.

El 7 de agosto de este mismo año Wilches infor­mó que con Heliodoro Herrera había contrata­do la compra de solar para la casa consistorial y escuela por la suma de 70 pesos de a ocho déci­mos, y que otro solar anexo había comprado la Junta a Miguel García por diez pesos de a ocho décimos, lotes que dichos vendedores habían adquirido de Vicente Rodríguez, propietario de los terrenos de esta área. La Junta comisionó a Rafael Wilches y Rafael Ortiz para adelantar la correspondiente negociación y dispuso que la escritura de venta de esos lotes debía hacerla directamente su principal dueño Vicente Rodrí­quez al Síndico Municipal de Fusagasugá, para lo cual fueron comisionados Wilches y Epifanio Casas. Como directores de la construc­ción encargó a Alejandro M. Estrada, Hermene­gildo Fresneda y Ramón Rodríguez R., la cual se inició el 19 de septiembre siguiente. Fue dise­ñada por José María Trujillo y Hermenegildo Fresneda y dirigida especialmente por Rafael Wilches hasta su muerte el 26 de septiembre de 1882. Fue terminada en 1884.

Don Vicente Rodríguez fue el iniciador del poblado y quien hizo las gestiones para erigirlo en Viceparroquia y luego en Municipio, razón por la cua se le considera fundador.

El Municipio se creó por Decreto No. 32 de 16 de enero de 1886 del Gobernador del Distrito Federal General Jaime Córdoba, con el nombre de Arbeláez. Por Decreto No. 53 de la misma fecha se hizo la división territorial de Cundina­marca, y Arbeláez quedó como distrito integran­te del Departamento de Bogotá

Por Decreto 130 de 3 de marzo de 1886 se dis­puso su funcionamiento a partir del 1 de abril siguiente y se le dieron limites así:

"El río Batán desde su nacimiento, aguas abajo hasta su confluencia con el río Guavio, éste aguas abajo hasta su confluencia con el río Cuja; éste aguas abajo hasta su confluencia con el río Sumapaz; éste aguas arriba hasta la desembocadura del Rionegro éste aguas arriba hasta la de­sembocadura de la quebrada La Lepá; ésta aguas arriba hasta encontrar el lindero que divide los terrenos de Tisince y Rionegro de los de Corra­les; de este punto línea recta a la cordillera del Páramo del Pilar, y de allí siguiendo esta misma cordillera, en dirección norte, hasta encontrar el punto de partida".

Por Decreto 752 de 25 de junio de 1906 del Pre­sidente Rafael Reyes se le agregó la zona como pendida entre los reos Cuja y Guavio.

Fue su primer alcalde Ramón Rodríguez (y no Vicente Rodríguez), con suplencia de Gregorio Wilches, nombrados por Decreto 124 de 2 de marzo de 1886, por el cual se integró el primer Concejo Municipal así: Principales, José María Lozano Fresneda, Heliodoro Pardo, Gregorio Caicedo, Zenón Mayorga y Arturo Castro.

Suplentes, Daniel Ortiz H., Arturo Díaz, Deme­trio Rojas, Joaquín Ortíz, Eliseo Fresneda. (Dia­rio Oficial No. 6614 de marzo 6 de 1886).

Personero, Luís Estrada. Tesorero, Apolinar Ro­dríguez, Juez, Hermenegildo Fresneda.

El Municipio se inauguró el 13 de Abril de este año.

La Viceparroquia de Arbeláez fue elevada a la categoría de Parroquia por Decreto No. 7 de 20 de julio de 1907 del Arzobispo Bernardo Herrera Restrepo.

Por Decreto arzobispal No. 65 de 19 de marzo 1941, que creó la parroquia de Silvania, se le segregaron a Arbeláez las veredas de Santa Lu­cía, El Guavio, Bochica y Los Guayabos y se le agregaron a la de Fusagasugá para compensarle a éste la parte que le dio a aquella.

El poblado fue incendiado y arrasado el 20 de enero de 1902 por las fuerzas revolucionarias del General Ruperto Aya durante la guerra de los Mil Días. Fue reconstruido en 1904, según cons­ta en Informe del Gobernador de Cundinamarca (Facatativá) Don Elisio Medina, de 1906.

La iglesia antigua fue reconstruida a comienzos del presente siglo por el párroco Julio Sabogal.

En 1891 el distrito estaba dividido en nueve veredas o partidos: Centro, San Roque, San Jo­sé, San Patricio, Santa Rosa, San Miguel, San Antonio, Santa Bárbara y Santa Ana. (Gaceta de Cundinamarca No. 384),

Nueva iglesia se comenzó en 1932 por el cura Guillermo Garavito D. Fue consagrada el 19 de marzo de 1955 por Monseñor Luís Pérez Hernández.

La antigua casa municipal, iniciada a principios de siglo por Adán Sabogal S. y continuada por su hermano Narciso, fue demolida en 1965, año en que se comenzó la que hoy existe.

 

 

 


Arbeláez, ciudad tranquila y acogedora.
Ultima actualización realizada el día:
18 / Marzo / 2012
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